¿La hegemonía del dólar tiene fecha de caducidad?

Por: 

Alejandro Narváez Liceras (*)

Los tiempos que vienen serán radicalmente diferentes a los que hemos vivido hasta ahora, pero se parecerán mucho a otras etapas de la historia. Esta es la principal conclusión a la que llega Ray Dalio en su libro “El Nuevo Orden Mundial” (2022), después de un titánico estudio de episodios parecidos al presente en los últimos quinientos años.   

Todos los imperios han vivido fases de expansión y liderazgo, así como de declive, ya sea por pérdida de poder financiero, conflictos internos, guerras o revoluciones. Todas estas «señales», que podemos identificar también hoy, preludian la aparición de una nueva potencia mundial, el reinicio de un nuevo gran ciclo. Según Larry Fink, presidente de BlackRock, asistimos inexorablemente, a un nuevo régimen económico. 

Desde la segunda guerra mundial Estados Unidos ha mantenido su status de superpotencia gracias a varios factores: el dominio del dólar, el control de las grandes instituciones financieras del mundo (FMI, BM, etc.) y también su poderío militar. Sin embargo, en las últimas décadas China ha ido consolidando cada vez más su poder, lo que se suma, al hecho de que algunos organismos económicos mundiales que dependían de los Estados Unidos se han convertido en irrelevantes. El FMI ya no presta dinero a los Estados porque sus condiciones son peores que los préstamos que otorgan los fondos saudíes o chinos. De hecho, el único cliente del FMI, por poner un ejemplo, ahora mismo es Argentina asfixiada por su deuda.

Hace unos días todos los ministros de finanzas del mundo asistieron en Washington a la cita anual de primavera del BM y FMI, donde afirmaron que el futuro de la humanidad pende de un hilo. Hablaron del cambio climático y dijeron que el mundo será más inhóspito e inhabitable para miles de millones de personas.  Es cierto que la economía global está creando más pobreza, más hambre y más desigualdad. Pero también es verdad, que a pesar de las reiteradas advertencias y súplicas estos prestamistas y otras instituciones financieras internacionales, así como sus accionistas más ricos, han hecho muy poco para evitar la creciente inequidad que hay en el mundo. 

China pisa el acelerador del cambio

En el orden mundial cambiante, varios países empiezan a disputarse el puesto del país más poderoso del mundo.    China y Brasil acaban de firmar un acuerdo comercial para deshacerse del dólar y eso podría ser una amenaza al liderazgo de los Estados Unidos y su moneda. El acuerdo, les permitirá comerciar directamente entre ellos sin tener que comprar dólares en el proceso, es decir, que las empresas brasileñas podrán pagar a los chinos con reales brasileños y los chinos con yuanes chinos.

Y este no es el primer acuerdo de este tipo en el que se deja afuera al dólar como moneda de intercambio. China ha estado alejándose lentamente de la moneda norteamericana desde el 2010 a través de distintos acuerdos con varios países.   Arabia Saudita, el segundo mayor productor de petróleo del mundo, comenzó a aceptar yuanes en lugar de dólares para las ventas de petróleo a China.  Por otro lado, los países del BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) que aporta con el 31.5% al PBI mundial, acordaron hacer sus transacciones en sus propias monedas sin depender del dólar. Además, Rusia e India decidieron abandonar el uso del dólar y el euro en el comercio bilateral el año pasado.

Por otro lado, el Nuevo Banco de Desarrollo (NBD) con sede en Shanghai, creado por los países BRICS en 2014, aspira servir de alternativa y contrapeso al FMI y BM dominados por Estados Unidos y la Unión Europea desde 1945. El NBD tiene todas las condiciones para convertirse en el gran banco del Sur Global. Además de los actuales países del BRICS y los BRICS-Plus, el banco cuenta entre sus miembros con Egipto, Bangladés, Uruguay y Emiratos Árabes Unidos.

Desde que China liberalizó su mercado en 1978 el crecimiento de su   economía se ha multiplicado por 2 cada 8 años. China es la sede de los 4 bancos más grandes del mundo por sus activos y también se ha convertido en uno de los mayores acreedores financieros del mundo sobre todo en los años del dinero barato.  Según Bloomberg (abril, 2023), la contribución de China al crecimiento del PBI mundial entre 2023 – 2028 será de 22.6%, seguido por India con 12.9% y en tercer lugar Estados Unidos con 11.3%. Es decir, de acuerdo a las proyecciones de la principal agencia financiera del mundo, asistimos a un cambio de régimen económico global liderado por China. 

¿Es éste, el principio del fin de los Estados Unidos como la primera economía del mundo? ¿Nos estamos encaminando a una desdolarización de la economía global?, ¿la hegemonía del dólar tiene fecha de caducidad? ¿el yuan chino será la próxima divisa de reserva mundial? ¿Los BRICS-Plus más grande e influyente realmente crearán riesgos para el dólar? Son algunas preguntas, que merecen respuestas. 

Tres claves para medir la fortaleza del dólar 

a) El índice DXY (por sus siglas en inglés), que mide el valor del dólar frente a un promedio de 6 monedas (el euro, el yen japonés, la libra esterlina, el dólar canadiense, la corona sueca y el franco suizo).  En los últimos 5 años el DXY alcanzo un máximo de 112.08 puntos porcentuales y actualmente cotiza en torno 101.34. Observando la tendencia del índice, podríamos decir, que el dólar está perdiendo valor. Por otro lado, comparar el dólar con monedas que tienen apenas presencia en la economía mundial (excepto el euro) resulta poco relevante y, por último, la apreciación o depreciación del dólar depende del manejo discrecional de tasas de interés por la FED.    

b) Observando la demanda de bonos del tesoro americano a 10 años, que es un mecanismo mediante el cual el gobierno norteamericano toma dinero prestado de los inversores en la bolsa. Desde el año 2022 la FED ha estado subiendo las tasas de los bonos del 0.25% al 5% y hubo muchos inversores que compraron dichos bonos.   Bajo este prisma, hay confianza en el dólar. Sin embargo, como dice BlackRock, el mayor gestor de fondos en el mundo, “históricamente, los bonos a largo plazo eran un refugio ante a la recesión. Ahora no”. Por otro lado, S&P Global ha rebajado la calificación crediticia del país desde AAA a AA+.

c) Una tercera forma de medir la fortaleza del billete verde es en base a las reservas internacionales netas (RIN) en dólares que tienen otros países. Éste parece ser punto más débil del dólar, y el más importante, ya que cada vez los países eligen menos dólares como reserva.   Según el FMI, en 1979 cerca del 85% de las reservas de todos los países eran en dólares, mientras que en el 2022 ese porcentaje cayó al 59%. La caída puede acelerarse con los recientes acuerdos comerciales de China con los países emergentes debido a los problemas geopolíticos en escalada. La congelación de unos 350,000 millones de dólares de activos estatales, reservas extranjeras y bienes de oligarcas rusos por occidente, ha sido el otro factor que contribuyó a que más países dejaran de usar el dólar como moneda de reserva, o al menos, se lo están pensando. 

Si los pronósticos se cumplen, de que la economía China superará a la de Estados Unidos en los próximos diez o quince años, le daría poder al gigante asiático para imponer el yuan como moneda de reserva mundial, así como lo hizo el dólar norteamericano al desplazar a la vieja libra esterlina. Es innegable, que la hegemonía absoluta del dólar tiene fecha de caducidad. No obstante, Estados Unidos, hará todo lo que sea necesario para mantener su status, pero, los tiempos cambian y todo tiene un fin.   Lo que sí está claro es que China busca un escenario de más equilibrio en el mundo. Como dicen, los estrategas en geoeconomía y geopolítica, sólo habrá paz en el mundo en un escenario de equilibrio económico y aún militar.  
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(*) Es profesor Principal de Economía Financiera en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos y director del Instituto Internacional de Economía y Empresa.
PD. Este artículo termine de escribir aquí en Pekín (28/4/23), después de mis primeros contactos con esta enorme capital de China.