El deber de educar y “deconstruir” la ideología patriarcal

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Por: 

Jennie Dador Tozzini

Quienes se oponen a que las niñas y niños peruanos reciban desde la escuela, una educación basada en el respeto al derecho a la igualdad, lo que ellos insisten en mal llamar “ideología de género”, son en realidad, dignos defensores de la ideología patriarcal.
La ideología patriarcal es la que legitima la discriminación y la violencia de género. Bajo la construcción patriarcal se sostienen una serie de privilegios para obtener ventajas y beneficios a costa de las mujeres, que han sido situadas en una posición de inferioridad. Esto es justamente lo que origina las brechas de género, que tienen muestran reales y objetivas en la sociedad peruana: feminicidio y los crímenes de odio, el acoso y la violación sexual, el embarazo forzado y la deserción escolar; la plusvalía que genera el menor salario que se le paga, la menor participación social y política, entre otras.

Sin embargo, la igualdad y la prohibición de discriminar es un derecho humano reconocido en el artículo 2° de la Constitución política. Al respecto, el Tribunal Constitucional ha establecido que la igualdad posea una doble significación. En primer lugar, es un principio rector de todo el ordenamiento jurídico, la organización y actuación del Estado; y de otro lado, es un derecho subjetivo que confiere a toda persona el derecho de ser tratada igual que los demás en relación a hechos, situaciones o acontecimientos coincidentes.

Conviene precisar que el concepto de discriminación se vincula estrechamente con aquellos prejuicios negativos en virtud de los cuales se considera a determinadas personas o grupos de personas como inferiores. Se trata de prejuicios que se pueden dar tanto en el ámbito público como en el privado, que son histórica y socialmente generados, y que responden a una concepción irrazonable, odiosa y humillante, que va directamente contra la dignidad humana (1).

En ese sentido, tus hijas e hijos, los míos, y todas las personas tenemos el deber de aprender y practicar la igualdad. Son tan esenciales estos derechos para la convivencia democrática y el respeto a la persona humana, que no se puede correr el riesgo de asumir que serán enseñados en los hogares; sino que es obligación del Estado enseñarlos en la escuela, tanto en la pública como en la privada, o de lo contrario, todos sufriremos las consecuencias de su ignorancia, ya sea de manera directa o indirecta.

La escuela, es un ámbito de socialización prioritario, por lo tanto, es fundamental para la formación y ejercicio de ciudadanas y ciudadanos, responsables y democráticos. Es en este ámbito donde las niñas, niños y adolescentes tienen una posibilidad única de desarrollar las competencias necesarias para integrarse y contribuir a consolidar una sociedad democrática, justa y solidaria.

En ese sentido el Estado peruano no debe resignarse a administrar una comunidad de brutos discriminadores, sino que debe realizar todos sus esfuerzos para construir una comunidad de iguales, desmontando las estructuras patriarcales. No caigamos en la trampa, lo que debemos erradicar es el machismo y la desigualdad de género.

[1] Cfr. GARCÍA MORRILLO, Joaquín. La cláusula general de igualdad. En: Derecho Constitucional. Volumen I. Tirant Lo Blanch. Valencia, 1991. 

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