Alejandro Narváez Liceras (*)
Las élites económicas tienen razones para preocuparse si las propuestas son imprecisas, pero no tienen derecho a convertir el miedo en chantaje político. Y el país debe entender algo elemental: cuando el dólar sube antes de que el ciudadano vote, no siempre habla la economía; muchas veces habla el poder.
