Política macroeconómica y estancamiento del crecimiento en el Perú
Oscar Dancourt (*)
Me hicieron un par de preguntas sobre la coyuntura económica peruana en el evento Tejiendo Ciudadanía-Elecciones 2026 organizado el 29 de enero por el PNUD. Transcribo a continuación las preguntas, así como las respuestas que me hubiera gustado dar y que he redactado después del evento.

Pregunta 1: Como el Perú está estrechamente conectado con la economía mundial, a través del comercio y las finanzas, las fuerzas externas tienen un impacto muy importante sobre la actividad económica, el empleo adecuado y la inflación. En ese contexto, ¿Qué oportunidades y riesgos genera hoy el entorno internacional para impulsar un crecimiento más dinámico e inclusivo de la economía peruana?
Podemos medir que tan favorable es el contexto internacional para la economía peruana a través de 3 dimensiones. Uno, los precios mundiales de las materias primas que exportamos; dos, las tasas de interés internacionales; y, tres, el crecimiento de la economía mundial.
El cobre y el oro, nuestros dos principales productos de exportación, alcanzan hoy precios nunca vistos (cobre a 6 dólares la libra, oro a 5000 dólares la onza). Los términos de intercambio (digamos, cuantos autos eléctricos chinos podemos comprar con una tonelada de cobre) registran máximos históricos de 75 años. Esta es la más importante de las 3 dimensiones.
Las tasas de interés norteamericanas son bajas y están cayendo. Y caerán más rápido, si el gobierno de Trump controla su banco central. Mientras menor sea la tasa de interés externa, más crédito se podrá conseguir en el exterior y más capitales podrán entrar al Peru.
Por último, la economía mundial, con sus tres locomotoras, China Estados Unidos y Europa, ha estado creciendo a un respetable 3% anual durante los últimos dos años; y el Fondo Monetario Internacional espera que lo siga haciendo igual en 2026-2027.
En resumen, tenemos un contexto externo muy favorable, a juzgar por esas tres dimensiones. Y esta es una gran oportunidad para impulsar un crecimiento económico dinámico e inclusivo.
Pero hay un gran riesgo, porque el orden económico y político internacional está transitando de un mundo unipolar regido por Estados Unidos a otro multipolar, de un mundo basado en normas (por ejemplo, en el sistema de comercio internacional) a otro basado en la ley del más fuerte. En este escenario, América Latina se ha convertido en el campo de batalla entre dos superpotencias: China y Estados Unidos.
Este transito ha traído consigo la proliferación de las sanciones económicas, usadas especialmente por el gobierno de Donald Trump, para imponer su voluntad a otros estados soberanos. Esta es la nueva dimensión, la cuarta, que tiene hoy el contexto externo para el Peru. Casos recientes: Venezuela y el petróleo, Groenlandia, Colombia, el canal de Panama, las elecciones en Argentina, Brasil y Bolsonaro, las amenazas a Canada por el acuerdo comercial con China. ¿Seremos eventualmente objeto de sanciones económicas por un conflicto sobre el mega puerto de Chancay o el corredor bioceánico?
Estas sanciones comerciales y financieras (aranceles a nuestras exportaciones, confiscación de nuestras reservas de divisas, por ejemplo) tienen una lógica transparente. Generan un alza del precio del dólar mediante la reducción abrupta de las exportaciones, de las entradas netas de capital o de las reservas de divisas del banco central. Y esta alza del dólar causa inflación y recesión, un caos macroeconómico1.
¿Cómo protegerse de este riesgo catastrófico? Diversificando nuestro comercio exterior y nuestras relaciones financieras, aumentando nuestras reservas de divisas y poniéndolas fuera del alcance de eventuales sanciones. El BCR y el MEF tienen que tomar en cuenta esta cuarta dimensión de la coyuntura internacional.
Pregunta 2: Si los precios internacionales de los metales que exportamos son históricamente altos, y si las tasas de interés internacionales son relativamente bajas, esto es, si enfrentamos un entorno internacional excepcionalmente favorable, a pesar de los riesgos surgidos recientemente, ¿Qué factores explican entonces el débil crecimiento de la actividad económica y del empleo adecuado en el Perú de los últimos años? ¿Qué se podría hacer?
Si nos guiamos por la historia, con este contexto internacional tan favorable, debiéramos estar viviendo una época de vacas gordas, con la actividad económica urbana y el empleo adecuado creciendo muy rápidamente, con un dólar barato y con una inflación baja. Como ocurrió en el periodo 2003-2015, donde el PBI no primario creció por encima del 7% anual promedio, duplicando su tamaño cada 10 años; la población adecuadamente empleada en Lima como porcentaje de la población en edad de trabajar subió desde un 23% hasta un 42%; y la pobreza monetaria urbana se redujo desde un 48% en 2004 hasta un 14% en 2015.
Hoy tenemos el dólar barato y la inflación baja, pero no tenemos el crecimiento rápido de la producción y el empleo urbano. Durante el periodo 2016-2025, el PBI no primario creció al 2% anual promedio duplicando su tamaño cada 32 años; la población adecuadamente empleada en Lima como porcentaje de la población en edad de trabajar era la misma a fines del 2025 que 10 años antes, un 42%; y la pobreza monetaria urbana aumentó desde un 14% en 2016 hasta un 24% en 20242.
¿Cómo se explica esto? Hay dos fuerzas básicas que determinan el crecimiento del empleo adecuado y la actividad económica urbana. Una fuerza externa, esto es, que tan favorable o adverso es el contexto internacional. Y una fuerza interna que es la política macroeconómica; compuesta por la política monetaria a cargo del banco central, y por la política fiscal a cargo del ministerio de economía.
Estas dos fuerzas, la externa y la interna, pueden empujar el carro de la economía en la misma dirección, acelerando o frenando el crecimiento. O pueden empujarlo en direcciones opuestas. Una fuerza acelera el carro de la economía y la otra lo frena. Eso es lo que ocurre hoy. La fuerza del contexto externo pisa el acelerador y la fuerza de las políticas monetaria y fiscal pisa el freno. El resultado es que el carro de la economía avanza despacito y se crea muy poco empleo adecuado.
¿Por qué las autoridades económicas mantienen el pie sobre el freno? El Banco Central porque cree que la economía urbana está operando al tope de su capacidad productiva (el PBI no primario efectivo es igual al PBI no primario potencial), de tal manera que la inflación subiría apreciablemente, (¿Cómo en 2022-2023?), si bajan la tasa de interés.
Las razones del Ministerio de Economía son, diría, ideológicas. Allí creen que un déficit fiscal lo mas bajo posible es el mejor remedio para cualquier enfermedad existente. Pero no hacen cuestión de estado si el Congreso regala cuantiosas rebajas y exoneraciones tributarias como si fuera Navidad y eleva así el déficit fiscal. Se limitan a reducir el gasto, especialmente la inversión pública.
¿Qué se puede hacer para que el carro de la economía avance rápido? Exactamente lo contrario. Bajar la tasa de interés y elevar la inversión pública.
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(*) Profesor de la PUCP.
1 Véase las declaraciones de Scott Bessent, secretario del Tesoro USA, y los comentarios de Jeffrey Sachs en el siguiente enlace: https://www.youtube.com/live/oOF-7H3xXxk?si=dTbwaq8tr2gXvHXy&t=568
2 Esta última década (2016-2025) está marcada por dos recesiones de la economía urbana (la del COVID-19 en 2020 y la del 2023) y por el alza de la inflación durante 2022-23 y sus enormes efectos negativos sobre la actividad económica y el empleo adecuado urbano.
