Lo habían amenazado constantemente con mensajes de texto y llamadas anónimas. Le habían exigido que se mude del Callao y que deje su labor como dirigente sindical. Su familia, atemorizada, le pidió que se mudaran. Temían por su vida y no les faltaba razón. Pero Carlos Enrique Malásquez no cedió a las amenazas ni faltó al compromiso que había hecho a sus compañeros desde hace seis años como dirigente del Sindicato de Obreros de Construcción Civil del Callao. Al notar que lo seguían denunció ante la policía que estaba siendo víctima de ‘reglaje’ hace unos días.