Siderurgia con capitales chinos en Chilca
Jorge Manco Zaconetti
Perú: minería con el gigante asiático
La presencia de los capitales asiáticos invertidos en nuestro país provenientes de la República Popular China es cada vez más importante, a tal punto que el presidente de la república José Jerí se tiene que reunir con empresarios chinos de manera clandestina, para saborear la exquisita comida china y concertar negocios turbios. Al respecto el “Pacto Mafioso” enquistado en el Congreso de la República mira al costado.

Los capitales chinos están ubicados en diversos sectores de la economía, que van desde la minería, el gas natural, la distribución y generación eléctrica, la construcción, comercio, bancos, infraestructura, puertos etc. Prácticamente están en los sectores claves de la economía peruana. La contrapartida es que el gigante chino es el principal mercado de las exportaciones provenientes del Perú, que están constituidas básicamente por productos mineros, más del 90 % de “nuestras exportaciones” están constituidas por materias primas de cobre, hierro, zinc, plomo, oro, plata. Y esta tendencia se está fortaleciendo, haciendo más dependiente a la economía peruana del gigante asiático.
Se estima que, en los diversos sectores de la economía peruana, estas inversiones superan largamente los US $ 32 mil millones de dólares, lejos de las inversiones norteamericanas, suizas, españolas, canadienses, chilenas, mexicanas, brasileñas etc. Tan es así que han adquirido la emblemática minera “Raura”, empresa polimetálica ubicada en la sierra de Lima fronteriza con la región de Huánuco.
Así, el grupo empresarial Breca (descendientes de los Brescia Cafferata), titular de la empresa minera Minsur líder internacional en la producción de estaño ubicándose en un 4º lugar, el 19 de diciembre pasado ha vendido dicha unidad por más de US $ 100 millones de dólares a la empresa estatal china NFC un gigante con operaciones en más de 50 países (Nonferruus Metal Industry´s Foreign…”
En tal sentido, los más altos representantes de NFC han señalado que la compra de “Raura” es un paso clave en su estrategia de profundizar su presencia en el mercado de metales no ferrosos, estableciendo una base sólida de recursos en Sudamérica asegurando un suministro estable de materias primas.
Es más, existe una propuesta avanzada de compra por más de US $ 1,000 millones de una empresa china para la adquisición de la Minera Aurífera Retama S.A. (MARSA), ya que habrían llegado a un acuerdo con los herederos del abogado Andrés Marsano Porras. Esta empresa es un importante productor de oro ubicado en la sierra de La Libertad, en la conflictiva provincia de Pataz, donde produce menos de 6 millones de gramos anuales, con tendencia a la baja por falta de inversiones de exploración, los graves conflictos sociales, creciente informalidad, donde el 90 % de la fuerza de trabajo productiva es de “contrata”, pagada con mínimos salarios.
Sin embargo, los chinos están dispuestos a la compra con una propuesta agresiva que ha desplazado a otros postores, pues lo más valioso que tiene la minera MARSA que se hizo grande gracias a las relaciones que tuvo el fundador con el dictador Alberto Fujimori en la década de los noventa del siglo pasado. Así, el atractivo poderoso son los 101 derechos mineros en una región aurífera por excelencia.
Sin embargo, esta tendencia creciente de los capitales chinos en nuestro país se fortalece con los proyectos siderúrgicos en marcha. Me refiero a las inversiones de la empresa “Acero Lima Shenglong SAC” y la empresa “Acero Americano S, A.C.”
Aquisito en chilca
En la provincia de Cañete, en el distrito de Chilca, región de Lima, aprovechando las ventajas del gas de Camisea dos empresas chinas tienen las autorizaciones debidas del Ministerio de la Producción para la construcción de dos acerías. Una denominada “Acero Lima Shenglong SAC” tiene proyectado invertir en una Planta Siderúrgica especializada en la producción de alambres, láminas y barras de acero, utilizando básicamente hornos eléctricos para procesar chatarra. Se supone que con un horno eléctrico puede procesar 700 mil toneladas anuales de aceros largos, dedicados básicamente a la construcción e infraestructura en general.
La otra empresa china se denomina curiosamente “Acero Americano SAC” y proyecta la construcción de una Planta de Fundición de Hierro y Acero, también con un horno eléctrico con una capacidad de 600 mil toneladas. Y, estará ubicado en el “Centro Industrial La Chutana- Chilca”
Resulta evidente que tales inversiones están promovidas por el Partido Comunista de la República Popular China, que desde 1992 con la adquisición de las reservas de hierro de Marcona a un precio de remate pagando un poco más de US $ 122 millones de dólares, donde no solamente se compró las reservas de hierro para 100 años, maquinaria y equipo que fue doblemente depreciado, sino también la compra incorporaba el Puerto de San Nicolás.
Con la privatización de los yacimientos de hierro de Marcona en 1992 a favor de la empresa Shougang Hierro Perú una filial del gigante conglomerado estatal chino Shougang Group Corporation. El hierro extraído en un 98 % de la producción se transporta a la República Popular China, dejando desabastecido en mercado interno de hierro.
Entre 1990 al 2024 el hierro extraído de los yacimientos de Marcona suma la gigantesca cifra de 206.5 millones de toneladas, las cuales desde 1993 se “exportan”, es un decir a la matriz de la República Popular China. En el presente el gigante asiático es responsable del 54 % de la producción mundial de acero, y el hierro es la materia prima fundamental por su contenido de fierro.
Según fuentes especializadas en la industria del acero, el consumo de acero anual del Perú en promedio en los últimos años bordea los 3.5 millones de toneladas, donde dos empresas ubicadas en el país producen 1.8 millones en promedio anual.
Una de las dos empresas de la industria del acero que operan en el Perú es “Aceros Arequipa” de capitales nacionales ligados a la familia Cilloniz y Baertl Montori, y “Síder Perú SAA” de la transnacional brasileña Gerdau, ambas compran chatarra, productos intermedios y productos finales para abastecer el mercado interno de acero en especial de los productos largos que se utilizan en la construcción. Pues el hierro de Marcona se va a la China Popular.
Así, para el año 2024 se exportaron 21.4 millones de toneladas de hierro hacia el gigante asiático. Es decir, la filial “le vendió” a su matriz Shougang Group Corporation de la China Popular casi el íntegro de la producción de hierro pues en la práctica es el único productor.
Por tanto, las empresas de acero que operan en el Perú tienen que importar chatarra, gargantillas, productos intermedios que son procesados en hornos eléctricos, que en el caso de Síder Perú opera con un solo horno secundario, manteniendo los niveles productivos por debajo de las 600 mil toneladas anuales, importando los productos intermedios y finales, con menos trabajadores empleados, y salarios que no se condicen con la riqueza creada, por no decir “franciscanos” en una industria de alto valor agregado.
Por ahora el principal productor es la empresa “Aceros Arequipa” que con la nueva acería en Pisco de una capacidad de producción de 1´250 mil toneladas, cerrando la vieja unidad de Arequipa, aprovechando las ventajas del gas natural de Camisea. Esta primacía productiva se verá afectada por la agresividad de los capitales chinos.
Las nuevas acerías de capitales chinas ubicadas en el sur chico, en Chilca importarán los productos semiterminados y terminados de la economía china, donde es de conocimiento público que las exportaciones cuentan con el apoyo estatal, con subsidios y precios “dumping”, es decir con precios del acero por debajo de los costos de producción.
Si articulamos la necesidad de la economía china de ligar el puerto de Chancay como la ruta más corta de salida para los productos del Brasil en especial de la soya. Si se trata de construir ferrocarriles con capitales chinos que atraviesen el Perú ya sabemos de dónde se obtendrá el acero. Evidentemente que la creciente presencia de los capitales chinos en nuestro país constituye un desafío para el decadente imperio de los Estados Unidos de Norteamérica, que con Donald Trump nos considera sin diplomacia alguna como su “patio trasero”. Volveremos sobre el tema.

