En este campeonato mundial de futbol hemos sido testigos del sometimiento de la directiva de la FIFA, presidida por Infantino, al poder político de Trump. En efecto, el 5 de julio la FIFA anuló la suspensión automática del delantero estadounidense Folarin Balogun, expulsado días antes por una entrada violenta contra un jugador de Bosnia y Herzegovina en el primer partido de la fase eliminatoria del Mundial.
Dicha anulación fue producto de un pedido expreso de Trump, quien además solicito a la FIFA el cambio de reglas de juego en pleno proceso del campeonato.