La actual crisis política no es sino una repetición de lo que viene sucediendo con este régimen autoritario desde su instalación en diciembre del 2022. Ahora es la exhibición de los lujos sin sustento de una presidenta despistada, pero ayer nomás eran las cuitas de un premier que intercambiaba favores por trabajo. Y anteayer el proceder de una fiscal de la nación que favorecía con descaro a la extrema derecha que controla el Congreso; para no hablar de las leyes y decretos con nombre propio que se han multiplicado en el Estado.