Estábamos impávidos viendo cómo se desarrollaba la opereta criolla de Keiko Fujimori y sus aliados por tumbarse las elecciones de segunda vuelta, cuando de pronto apareció en la trama Vladimiro Montesinos en toda su dimensión, mostrando todas sus malas artes de cómo se opera en el poder del Estado, cómo se tuercen voluntades para hacer ganar a Keiko Fujimori y Fuerza Popular.