La victoria de Donald Trump es una pesadilla para Estados Unidos, para el mundo, y en particular para algunos países, como México y las naciones de Centroamérica y el Caribe. Trump habló con más cordura que antes al pronunciar su discurso de victoria. Pero esto no cambia las consecuencias de la campaña electoral estadounidense ni de su desenlace.
Los mercados se adaptarán al nuevo gobierno y no habrá una hecatombe económico-financiera producto de los comicios. Pero todo eso que es cierto en general no lo es tanto en lo particular para América Latina.