El gobierno de PPK heredó una economía urbana paralizada desde 2014, que no creaba empleos formales, que registraba una inflación baja pero superior a la meta del BCRP (1%-3% anual), que tenía un déficit fiscal mayor al promedio de la última década (2.5%-3% del PBI), y que contaba con la mitad de las reservas de divisas (posición de cambio de 25 mil millones de US dólares) que tenía en 2013.

