El lema "Juntos contra la desigualdad y la discriminación" elegido para la LII Asamblea General de la OEA realizada en Lima del 5 al 7 de octubre fue lo positivo del evento. Con ese paraguas, en la Declaración final suscrita por los cancilleres, y en el discurso inaugural del secretario general, Luis Almagro, se condena la discriminación basada en religión, clases sociales, raciales y reivindica el derecho de las minorías, incluidas la LGTB, lo que generó la protesta de miles de ciudadanos de la ultraderecha conservadora contra el organismo.