Colombia: Se hace camino al andar

Por: 

Ariela Ruiz Caro

“Por lo expresado en su discurso como presidente electo, Colombia dejará de ser aliado incondicional de Estados Unidos”.

La llegada de Gustavo Petro a la presidencia, con una diferencia de más de 700 mil votos sobre su rival, es un titánico triunfo para Colombia. Petro pudo captar el descontento social hacia la clase política tradicional en medio de un aumento de la desigualdad y la violencia.

Petro considera que “hay que superar el neoliberalismo como un sistema de ideas dominante para abrirle paso a la garantía real y efectiva de los derechos de la gente”. Ha dicho que desarrollará el capitalismo, no porque lo adore, sino porque “primero tenemos que superar en Colombia la premodernidad, el feudalismo y las nuevas formas de esclavismo”. Una reforma agraria que permita el cultivo de alimentos en todas las tierras, mayores impuestos a los activos improductivos de las 4 mil personas más ricas del país; transición energética de la matriz dependiente del petróleo y el carbón a las energías renovables son algunos de sus planteamientos.

La elección en Colombia se suma a las recientes apuestas por gobiernos de izquierda en Perú, Chile y Honduras. Precisamente, los dos primeros eran presentados por los grupos de poder internacional y las calificadoras de riesgo como modelos exitosos que debían seguirse en la región. Así, en 2011 se creó la Alianza del Pacífico para contrarrestar a una Unasur, entonces protagónica, capaz de convocar en 2009 a todos sus presidentes para interrogar a Álvaro Uribe sobre la instalación de bases militares de Estados Unidos en Colombia.

Asimismo, mostrarse exitosa frente a un Mercosur, cohesionado políticamente, al que se había incorporado Venezuela. Hoy, los cuatro países de la Alianza del Pacífico (México, Perú, Chile y Colombia) eligieron gobiernos con discursos de izquierda, expresión del fracaso, para las mayorías, de políticas económicas regidas por Estados mínimos sin un rol promotor. Tanto Petro como Boric plantearon en sus campañas electorales renegociar los Tratados de Libre Comercio, condición esencial para ser miembro de esa Alianza.

Por lo expresado en su discurso como presidente electo, Colombia dejará de ser aliado incondicional de Estados Unidos. En contraposición a la decisión de Joe Biden de excluir a Cuba, Nicaragua y Venezuela a la reciente IX Cumbre de las Américas, en Los Ángeles, Petro plantea un diálogo en el continente “sin exclusiones de ningún pueblo, de ninguna nación de toda la diversidad que es América”. Ha anunciado que restablecerán las relaciones diplomáticas con Venezuela, suspendidas desde 2010 y cambiará algunos acuerdos relacionados con la lucha contra el narcotráfico que han significado la presencia de agentes estadounidenses en territorio colombiano.

Ha propuesto a América Latina “integrarnos más decididamente” para negociar con el gobierno de Estados Unidos sobre lo que significa el hecho de que “en todo este continente americano que compartimos, allá se emita, como casi en ningún otro país, gases con efecto invernadero y que aquí los absorbamos en la selva amazónica. “Si allá se emite y aquí se absorbe, ¿por qué no dialogamos? ¿Por qué no establecemos otra manera de entendernos?”. Así, propuso a los gobiernos de América construir una región descarbonizada, en línea con lo que plantea el presidente chileno, y que América Latina tenga un rol protagónico en la arena internacional.

Sus propuestas representan un cambio significativo en su vinculación con la región. Los sucesivos gobiernos colombianos siempre se opusieron a iniciativas conjuntas, incluida la elemental formulación de lineamientos mínimos comunes para renegociar la deuda externa durante los ochenta que dio lugar a la denominada década perdida y a miles de muertes en algunos países que aplicaron los programas de ajuste para pagar los intereses.

Controlar el poder militar, no tener mayoría en el Parlamento y la resistencia del poder económico y mediático son algunas de sus enormes vallas. Probablemente no podrá cumplir con la esperanza de todos sus electores, pero su elección es un punto de inflexión en la historia de Colombia y de América Latina.

Publicado en el Diario La República