Clinton vs Trump: 100 días para conocer al vencedor

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Por: 

José F. Cornejo

Luego de obtener la candidatura en las convenciones nacionales de sus respectivos partidos, la ex Secretaria de Estado Hillary Clinton por el Partido Demócrata y el multimillonario Donald Trump por el Partido Republicano disputarán las elecciones presidenciales de los EEUU este próximo 8 de noviembre. Según la mayoría de analistas serán las elecciones más impredecibles, más desagradables y más polarizadas de los últimos 30 años. Al término de ambas convenciones partidarias no hay ningún claro favorito. El resultado promedio de varias encuestas al 29 de julio le daban una ligera ventaja de 44.5% a Hillary Clinton frente a un 43.4% a Trump. Una ventaja insuficiente para dar como ganadora en noviembre a la primera mujer que aspira a la presidencia en los EEUU, lo que nos anuncia un final de campaña tormentoso.

El fenómeno Trump 
Estas elecciones han estado cargadas de sorpresas, para empezar la nominación del magnate inmobiliario Donald Trump como candidato por el Partido Republicano. Enfrentado a otros 15 aspirantes a la presidencia, Trump no partía como favorito ni tenía las simpatías de la jerarquía del Partido Republicano que intentó diversas estrategias para impedir su nominación. Sin embargo, Trump demostró ser un verdadero animal político y salió adelante a punta de declaraciones provocadoras, populistas y xenófobas ganándose el apoyo mayoritario de las bases tradicionalmente conservadoras del Partido Republicano. Su inesperado triunfo muestra el profundo mal humor que existe en amplios sectores de la población americana ante los efectos negativos de la globalización neoliberal. No podemos entender el complejo fenómeno político que representa Trump si no vamos más allá de los estereotipos con que se busca descalificarlo y buscamos comprender la profundidad de la crisis por la que atraviesa la sociedad americana.

Tómense unos minutos para mirar este video sobre los niveles de desigualdad en la distribución de la riqueza a los que se ha llegado en los EEUU para entender mejor los niveles de desencanto y frustración que viven grandes segmentos de la población americana y que están a la base del fenómeno Donald Trump y de Bernie Sanders. Lo particular de Trump es que es un candidato populista de derecha que ha forjado su campaña a base de declaraciones provocadoras, denunciando a las élites financieras americanas de Wall Street y así aparecer como un candidato anti sistémico de cambio. Sus declaraciones críticas a la OTAN y a las intervenciones militares americanas en el Medio Oriente le han ganado la ira de los neoconservadores militaristas en el Partido Republicano que públicamente están manifestando su apoyo a Clinton y pretenden ridiculizar a Trump como una marioneta del presidente ruso Vladimir Putin. Como la campaña del magnate se nutre de las provocaciones, es difícil saber si estas acusaciones mellarán su candidatura en un electorado americano mayoritariamente desinteresado por los temas internacionales.

Los desafíos de Hillary Clinton
Dada como amplia favorita al inicio de estas elecciones, Clinton ha visto de manera preocupante como se han ido estrechando las diferencias en los sondeos de opinión hasta llegar a un práctico empate técnico frente a su excéntrico rival republicano. Su camino a la nominación en el Partido Demócrata fue mucho más complicado de lo esperado para enfrentar el discurso socialista radical de su adversario Bernie Sanders. El objetivo en la Convención Nacional Demócrata en Filadelfia era unificar el partido alrededor de su candidatura y ganarse el apoyo de los delegados sanderistas. La filtración de cerca de 20.000 correos electrónicos del Comité Nacional Demócrata, hecha por Wikileaks días previos a la convención, sacaba a luz pública las maniobras deshonestas de la dirección del Partido Demócrata para perjudicar la carrera electoral de Sanders. A pesar de la renuncia de la dirigente del Comité Nacional, los enfadados delegados sanderistas manifestaron su oposición a apoyar la candidatura de Clinton y algunos llaman a votar en noviembre por la candidata ecologista Jill Stein del Partido Verde. La ex Secretaria de Estado no ha logrado desmarcarse de su imagen de ser la candidata preferida por los sectores financieros de Wall Street que han apoyado generosamente su campaña, lo que dificulta el endoso de los votos de los seguidores de Sanders a su favor.

También es cuestionada por su énfasis intervencionista y de guerra fría en su política exterior. Desde un punto de vista demográfico, Clinton tiene en principio más posibilidades de ganar las elecciones de noviembre. Goza de una amplia mayoría en el voto latino y afroamericano, minorías que han ganado un peso específico mayor dentro del electorado americano. Por su lado, Trump obtiene un apoyo mayoritario solamente dentro de las clases medias y populares blancas.  Ambos candidatos son vistos negativamente por una mayoría de los votantes. Sin embargo, hay que tomar en cuenta que en los EEUU un 50% de los electores potenciales no se registran para participar en las elecciones lo que, en caso de elecciones disputadas y controvertidas como éstas, genera un gran factor de volatilidad e imprevisibilidad en los resultados de noviembre.

Quedan 100 días de campaña para alcanzar la victoria.  A partir del 26 de setiembre se inician los debates públicos cara a cara entro los dos candidatos. Visto los niveles de polarización que caracterizan esta contienda electoral, es casi seguro que será una batalla despiadada de desprestigio mutuo sin que tal vez ninguno salga como un claro triunfador y que el suspenso de quién será el próximo presidente de los EEUU dure hasta el martes 8 de noviembre.

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