¿Fracasomanía o exitomanía?

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Por: 

Sinesio López

Las esgrimas periodísticas pueden ser no sólo un entretenido cruce de plumas sino también el inicio de  debates académicos y políticos de fondo cuando los protagonistas son destacados intelectuales (y economistas) como Roberto Abusada y Jurgen Schuldt. Abusada, reconocido economista neoliberal, escribió en El Comercio (30/06/15) Fracasomanía (término rescatado de Hirschmann) para aludir al pesimismo de los intelectuales latinoamericanos que no reconocen el gradualismo en el progreso económico y social sino que prefieren tirar todo por la borda para volver a “las desastrosas políticas del pasado”.
 
Abusada hace una reseña de un documento (El costo económico de la no ejecución de los proyectos mineros por conflictos sociales y trabas burocráticas) publicado por el Instituto Peruano de Economía (IPE), un think tank neoliberal, en el que sostiene que el Perú, entre 2010 y ahora, ha perdido US$ 67,000 millones “debido a algún grado de conflictividad social o a la inhabilidad del gobierno de tener un marco legal predecible, dar información a los ciudadanos en las áreas de influencia del proyecto y algún mecanismo para enfrentar en el campo político a aquellos grupos interesados en promover el conflicto con fines ideológicos”.


 
Lo más interesante del artículo de Abusada es el cambio de chip que se produce en su cerebro gracias a los factores que supuestamente generan enormes pérdidas económicas: “El Estado, los gobiernos regionales y las empresas deberán rediseñar la manera en que se lleva a cabo la explotación de los inmensos recursos naturales que posee el Perú, y ello pasa por reconocer que muchos compatriotas en lugares remotos dudan de los beneficios que les reportará el extraer de manera responsable esa riqueza que yace bajo sus pies…La manera en que se deberán llevar a cabo los grandes proyectos no podrá circunscribirse al proyecto mismo. En cambio, la misma mina deberá ser un componente más de un conjunto de varios otros proyectos promovidos por el Estado que se lleven a cabo simultáneamente con su construcción y la posterior explotación del recurso…”.
 
Jurgen Schuldt, destacado economista de izquierda, responde a Abusada con el artículo “De mucho sirvieron las protestas por Tía María”, publicado en Hildebrandt en sus Trece (Año 6, N. 257) que opone al pesimismo de los intelectuales latinoamericanos “la exitomanía que identifica a los promineros unidimensionales, un comportamiento eficaz para mantener el statu quo o, más sofisticadamente, para hacer cambios para que nada cambie”. Con fina ironía señala que no sólo hay que lamentar las enormes pérdidas económicas sino también las “migraciones involuntarias, cientos de heridos y, por lo menos, cinco vidas”, que son irrecuperables. 
 
Schuldt sostiene que las protestas sociales “consiguieron algunas concesiones y compensaciones elementales, pero indispensables, para el Valle del Tambo” (un segundo EIA, un fideicomiso para afrontar daños potenciales, una desalinizadora de US$ 95 millones, etc.). “Pero lo más importante y fructífero de las prolongadas protestas –celebra Schuld– es que solo así fue posible, muy recientemente, que algunos intelectuales y opinólogos pro mineros a rajatabla despertaran” y se atrevieran a sugerir un nuevo y complejo diseño para inversiones mineras. Seguiremos con este importante debate.

Publicado en El Diario La República

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