Al igual que muchas otras mujeres que han escrito en alusión a estas fechas, el 8 de marzo no es precisamente para celebrar, sino para llamar la atención de la vulnerabilidad que aún implica ser mujer en el Perú. Así lo señala cualquier indicador que uno quisiera revisar, ya sea en datos referido solo a mujeres como es el caso de la mortalidad materna, comparado con lo que otros países han logrado, o cuando estos se comparan por sexo, como por ejemplo, el ingreso promedio o las horas ocupadas.