Para un país, contar con abundantes recursos naturales para explotar, no siempre es una bendición. En algunos casos puede ser incluso lo contrario, es decir, una maldición, conocida como la paradoja de la abundancia. Quiere decir, que las naciones ricas en materias primas como los minerales, el petróleo, el gas natural, la tierra, etc. son menos desarrolladas, que aquellos países que tienen escasez de estos recursos. Los países que dependen de la exportación de sus materias primas son muy vulnerables a los shocks externos que condicionan su actividad económica.