“Vengo como testigo de la misericordia de Dios…” Fueron las primeras palabras del papa Francisco en su visita a Ecuador, Bolivia y Paraguay. Francisco marcó el estilo de esta visita cuando invitó a todos a encontrar en el Evangelio las claves que permitan afrontar los desafíos del presente, valorando las diferencias y fomentando el diálogo y la participación sin exclusiones, de manera que el progreso se consolide y se garantice un futuro mejor para todos. El Papa dijo que los hermanos más frágiles y las minorías más vulnerables son la deuda que todavía tiene América Latina.