La noticia, por un mensaje de texto que me pone alerta. La confirmación de parte de Carola, su compañera, unos minutos más tarde. La noche larga, pensando en una vida intensa y sin tregua, ahora que esas vidas parecen estar en el desván de los recuerdos. Todo ello me hace ver que mi propia vida se ha hecho más corta, que “ya vivimos” como me dijo un amigo hace unos días. Sin embargo, no hay pensamiento que abarque la enorme tristeza que me habita, ni siquiera el sentimiento del final que tiene algo de sedante.