Por primera vez desde que invadió Ucrania el 24 de febrero de 2022, da la impresión de que Vladímir Putin puede ganar. El presidente de Rusia ha puesto a todo el país en pie de guerra y ha reforzado su control del poder. Ha conseguido suministros militares en el exterior y contribuye a enfrentar al Sur global contra Estados Unidos. Y, lo que es más importante, está debilitando en Occidente la convicción de que Ucrania puede (y debe) salir de la guerra como una próspera democracia europea.