El mundo se encuentra convulsionado, particularmente en Europa y el Medio Oriente, por guerras de diversa naturaleza y origen, que han apurado los cambios que de otro modo serían más pausados, en el terreno geopolítico y comercial. En el caso de la guerra entre Ucrania y Rusia, que va por su tercer año de duración, este conflicto está directamente relacionado a un largo proceso de expansión de la OTAN sobre los campos europeos, es decir no es solo una disputa sobre democracia y valores1 como señala gran parte de la prensa -en este caso occidentales-.