Nos encontramos frente a la paradoja que cuando el Perú podría tener un escenario electoral con una o alguna propuestas alternativas, dada la crisis del modelo imperante, lo que existe es más de lo mismo. La abrumadora mayoría de los candidatos pugnan por ser los mejores representantes de la continuidad neoliberal y, peor todavía, de la característica más terrible de la misma: la economía delictiva.
