Mucha razón tenía Don Isaac Humala cuando se refería a Nadine Heredia como borrachita de poder. Aunque ni él ni nadie podía imaginar las consecuencias de la prepotencia y autoritarismo desplegados en los últimos cuatro años por la primera dama. Los impactos calamitosos son en primer lugar para el propio gobierno, y en segundo lugar -pero más de largo plazo- para el movimiento político nacionalista que un día encabezaron y que los llevó a palacio.

