En Londres, en 1860, se inició la construcción del primer metro subterráneo del mundo y sólo tres años después se inició la primera línea de seis kilómetros operando a vapor. Esta línea se expandió, ramificó, y se electrificó en 1890. La ciudad de Nueva York inauguró su línea más antigua en 1863 y su primer metro elevado en 1878. Los sistemas de transporte masivo ferroviario urbano se expandieron a Budapest (1896), Glasgow (1896), y a muchas ciudades europeas y de EE. UU.