El huayco político y mediático, creado por Rafael López Aliaga, borrando-al mejor estilo de Donald Trump-la separación constitucional entre interés público y privado, le está saliendo caro políticamente al alcalde. Y un excelente negocio al concesionario del Ferrocarril Central.
López Aliaga considera su derecho hacer el proyecto del tren sin expediente técnico, sin respeto a regulaciones vigentes, y haciéndole bullying a los funcionarios del MTC. “El estado soy yo”, en vernácula versión oligárquica peruana.