Los ciudadanos de Lima y el Callao sufren intensamente las externalidades negativas (congestión, contaminación y accidentes) causadas por la desregulación del transporte y la enorme debilidad de la gestión del tránsito. Dos tercios de la contaminación aérea son causados por la antigüedad del parque automotor del servicio público, la velocidad de circulación se reduce todos los días y cada año se producen 50,000 accidentes sólo en Lima. Por ello, los expertos concluyeron hace más de dos décadas que se requiere implementar una reforma sistémica en el transporte urbano.
