Para hacer frente a las protestas contra el proyecto Tía María de la empresa Southern Perú Copper Corporation en el Valle del Tambo en Arequipa, el gobierno invoca al diálogo a los pobladores, y a la vez envía un contingente de 2.000 policías. El razonamiento parece simple: si los manifestantes entran al diálogo y aceptan en buena hora, pero sino aceptan o “no quieren entender”, ahí está la fuerza policial para evitar los bloqueos de carreteras. Por lo pronto ya van doce heridos.


El exministro de Ambiente Ricardo Giesecke dijo al diario UNO que es necesario que un grupo de expertos independientes revise el segundo Estudio de Impacto ambiental del proyecto minero Tía María a fin de que las observaciones y cuestionamientos sean resueltas por la empresa.