Para hacer frente a las protestas contra el proyecto Tía María de la empresa Southern Perú Copper Corporation en el Valle del Tambo en Arequipa, el gobierno invoca al diálogo a los pobladores, y a la vez envía un contingente de 2.000 policías. El razonamiento parece simple: si los manifestantes entran al diálogo y aceptan en buena hora, pero sino aceptan o “no quieren entender”, ahí está la fuerza policial para evitar los bloqueos de carreteras. Por lo pronto ya van doce heridos.