Resulta bastante paradójico que el alcalde de Lima, Luis Castañeda, vea desplomar su popularidad, debido al desmontaje que viene haciendo de las obras y reformas de la exalcaldesa Susana Villarán. ¿No era que la tía no hacía nada, que era una vaga?
Lima es cada vez más una ciudad heterogénea y compleja. Al ser Lima el centro urbano más grande y moderno del país, se convierte en el principal foco de atención y demanda de servicios de todo tipo, y la búsqueda de desarrollo personal, familiar, comercial, laboral, educativo, entre otros.
En los últimos días se ha dicho mucho sobre la situación legal de la ex alcaldesa Susana Villarán, el financiamiento de la revocatoria y las concesiones otorgadas por la Municipalidad de Lima a OAS y Odebrecht. En ese contexto, me propongo hacer algunas precisiones a fin de no caer en la confusión que algunas voces quieren generar.
La entrevista a Susana Villarán del sábado 11 de mayo y la grabación que el propio Gabriel Prado hizo de la conversación de Susana, José Miguel Castro y él, me ha generado una tremenda desazón. No es que sea una sorpresa lo declarado y grabado respecto al dinero de Odebrecht y OAS. Lo sabíamos, pero pasa lo mismo cuando sabemos que un familiar o amigo cuya muerte es inevitable y nos preparamos para ello, pero cuando sucede lo inevitable, el dolor es inmenso.