El anuncio hecho por el presidente del Consejo de ministros, Alberto Otárola, sobre la aprobación de un proyecto de ley, que modifica la Ley de Reforma Magisterial, “para garantizar que los estudiantes cuenten con docentes idóneos que promuevan una educación con cultura de paz, que respeten los derechos humanos y la Constitución”, parece una buena noticia, aunque inevitable sospechar viniendo de quien viene.