Me enteré que un buen amigo estaba internado en un hospital por un problema de salud. Lo fui a visitar y conversé con él. Logré entrar a su habitación no obstante los piquetes de huelguistas que intentaron impedírmelo. Las condiciones materiales en las que estaba eran precarias, pero él se sentía atendido, diría bien atendido. Su enfermedad estaba controlada y, según los médicos, en franco proceso de recuperación.
