TPP: una medicina que mata

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El pasado 28 de abril culminó la última ronda de negociaciones del Tratado Transpacífico de Asociación Económica (TPP) en Maryland, EE.UU. Tras cerrarse la mayoría de mesas técnicas aún no se ha podido llegar a un acuerdo respecto al tema de Propiedad Intelectual. Pero lo que más llama la atención es la manera en la que se están realizando las negociaciones, en absoluto secreto.
 
En nuestro país, este acuerdo promovido por los Estados Unidos para exportar sus rígidas normas de propiedad intelectual a la región Asia-Pacífico se ha convertido en blanco de críticas por su influencia en el mercado de medicamentos. La Asociación de Industrias Farmacéuticas (ADIFAN) ha advertido que de firmarse este acuerdo sin tomarse las previsiones del caso se estarían afectando el derecho a la salud y el acceso universal a los medicamentos.

El TPP estipula extender el plazo de las patentes a medicamentos biológicos que combaten enfermedades como el cáncer o el VIH. Esto generaría un encarecimiento de sus costos, restringiendo el acceso a dichos fármacos e impidiendo la fabricación de medicamentos genéricos por más tiempo. El mencionado acuerdo, además, favorece a las empresas farmacéuticas transnacionales frente al Estado en caso de arbitrajes.

 
Frente a esta situación, el Ministerio de Comercio Exterior y Turismo (Mincetur) aún no ha tomado las salvaguardas correspondientes. La mesa técnica de Propiedad Intelectual, dirigida por la funcionaria Teresa Mera, quien en su momento llevó a cabo las negociaciones del TLC con EE.UU., no ha propuesto cambios, tal como lo señalan los documentos filtrados hasta la fecha por WikiLeaks, lo que ha despertado zozobra entre las industrias farmacológicas nacionales.
 
LO QUE NOS HAN DICHO
 
En los últimos meses solo se ha destacado la ventaja competitiva que adquiriría el Perú frente a los otros once países que integran el acuerdo. La inserción del país a cinco nuevos mercados (Australia, Brunéi, Malasia, Nueva Zelanda y Vietnam) generaría exportaciones no tradicionales, principalmente frutas, granos andinos, productos pesqueros y textiles de algodón, por US$ 4215 millones.
 
Consultada sobre el tema, la socióloga Alejandra Alayza, experta en comercio exterior, opina que el TPP consolida la influencia básicamente de los Estados Unidos sobre economías como la nuestra, obteniendo para sí un mayor beneficio. “En términos de acceso a mercados el Perú no gana tanto, ya que tiene un TLC con la mayoría de países miembros de este nuevo acuerdo”, afirma.
 
Respecto al alza en el precio de los medicamentos, el viceministro de Comercio Exterior, Edgar Vásquez Vela, ha salido a poner paños fríos al asunto. Señala que con la firma del TPP no se verían afectados los intereses de los peruanos en temas de salud. No obstante, no ha rechazado que se esté negociando una elevación de los estándares actuales de las patentes de los fármacos, debido a que mantiene un compromiso de confidencialidad.
 
Sobre este punto, Alayza opina que el Perú debe mantener su posición inicial: no ceder un centímetro en las negociaciones de propiedad ambiental. Solo así se evitará que nuestro país sufra los estragos de la nueva arremetida de la industria farmacéutica. “En el caso específico de los medicamentos biológicos, que se utilizan para tratar enfermedades como el cáncer, se intenta eliminar la competencia puesto que Estados Unidos es la casa de esta industria”, asevera.
 
El TPP enmascara los impactos sobre las economías más pequeñas al introducir la variable del tiempo de aplicación de los acuerdos. “Como somos un país por debajo de los niveles de desarrollo, nos comprometemos a cumplir dentro de 25 años, pero esto no quita que estemos asumiendo un acuerdo perjudicial como es el caso de la salud”, afirma.
 
Con esto, se estarían generando mayores obstáculos para la fabricación de los medicamentos genéricos, que son más baratos y han servido para tratar eficazmente enfermedades como el VIH o el cáncer en países como el nuestro.
 
CON LA SALUD NO SE JUEGA
 
En su momento, el TLC firmado con los Estados Unidos, cuyos resultados prometidos todavía no se ven, fue ampliamente discutido tanto por los sectores implicados como por la sociedad civil en general.
 
Aquella vez, el Mincetur proporcionó herramientas de acceso a la información que permitían monitorear los avances en la negociación. ¿Por qué entonces se mantiene en secreto un nuevo tratado que podría afectar derechos fundamentales como el de la salud? Siete años después de iniciadas las negociaciones, urge que se tomen medidas drásticas. No basta con una conferencia de prensa encabezada por un viceministro que deja más dudas que certezas en el auditorio.
 
Es necesario que la ciudadanía también tome cartas en el asunto. El próximo 23 de Mayo, después del Foro APEC, a realizarse en Filipinas, Perú tendrá una de las últimas oportunidades para evitar el impacto del acuerdo de temas de Propiedad Intelectual. A estas alturas no podemos confiar solo en el criterio de nuestras autoridades.
 
La población debe ser informada de las condiciones en las que el Perú está aceptando este tratado, debe someterse a un debate público, a un referéndum que nos permita elegir lo que queremos como país. No se trata únicamente de un acuerdo económico que beneficie a unas minorías privilegiadas. Con la firma del TPP se está comprometiendo la salud de los peruanos de hoy y de las futuras generaciones, y con esto no se puede jugar. 

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