FONAVI: Todas las aristas de una estafa

A partir del sábado 17 de enero se iniciará la devolución al primer grupo de aportantes al Fondo Nacional de Vivienda (FONAVI). Lo que podría ser una grata noticia se convierte en burla al conocer los montos paupérrimos que recibirán los fonavistas luego de dos décadas de lucha. El arbitrario cálculo del monto a devolver (10 soles por mes de aporte) desnuda, una vez más, la indolencia de un Estado que entrega migajas en lugar de reconocer derechos. En esta historia juega un rol importante el Ministerio de Economía y Fianzas (MEF), que juega a favor de una élite política y empresarial que no quiere resolver las reales demandas del pueblo fonavista. A continuación les presentamos todas las aristas de una estafa llamada FONAVI.

El FONAVI se creó en 1979 con la finalidad de satisfacer, en forma progresiva, la necesidad de vivienda de los trabajadores en función de sus ingresos. De esta manera, los trabajadores afiliados a este programa podrían asignar un 1% de sus sueldos que les permita luego comprar una residencia. Con el tiempo la finalidad del Fondo se fue desvirtuando hasta 1998, cuando mediante la Ley 26969, que creó el impuesto extraordinario de solidaridad, se liquidó el FONAVI dejando sin mayor explicación a miles de aportantes que vieron esfumarse el sueño de la vivienda propia. 

La dictadura del MEF

Luego del triunfo del referéndum, mediante la Ley 29625, Ley de devolución del dinero del FONAVI, se creó una a Comisión Ad Hoc encargada de efectuar todos los procedimientos necesarios para cumplir con la ansiada devolución. Esta Comisión está conformada por 2 representantes del MEF, 2 representantes de la SUNAT, 2 representantes de la ONP y 3 representantes de la Asociación Nacional de Fonavistas.

Sin embargo, según el doctor Raúl Canelo, representante de los fonavistas, de forma arbitraria el MEF “cocinó” una estrategia para no cumplir con la devolución total de los aportes según lo señala la Ley 29625.

En primer lugar, estableció que solo se devolverían los aportes directos que hizo el trabajador, pues los realizados por el empleador serían destinados a un fondo colectivo y solidario que no se sabe cómo se pagará. En segundo lugar, se estableció como monto estándar a pagar por mes de aporte la cifra de 10 soles. Esta cifra resulta falaz pues un monto “promedio” de aporte no se puede establecer dado que los aportes de los fonavistas se realizaron de forma individual y son muy distintos uno de los otros. En tercer lugar, el MEF intentó cerrar el padrón de inscripción de los fonavistas el 31 de agosto de 2014. Si bien el TC ordenó ampliar dicha inscripción hasta el 31 de agosto del 2018, se dejó en el aire el mayor reclamo de los fonavistas: que se devuelvan el total de los aportes realizados.

La gran estafa

De esta manera, los fonavistas recibirán en promedio 1300 soles, un monto mucho menor al calculado y que es, en la práctica, una burla más del MEF. ¿A quiénes se beneficia con esta decisión? A las instituciones del Estado y a los grupos empresariales que le deben al FONAVI y a quienes se les quieren perdonar dicha deuda en contra de los intereses de los trabajadores.

Una vez más el Estado decide de espaldas a los trabajadores incumpliendo la ley y burlándose de sus expectativas. Que este gobierno incumpla la deuda social del FONAVI demuestra, un vez más, que sigue gobernando a favor de una élite que sigue cortando el jamón de espaldas a los intereses de las mayorías.

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