El tema candente del Gasoducto Sur Peruano

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Por: 

Humberto Campodónico

Los temas en discusión sobre el gas natural en las próximas semanas serán los siguientes: a) la renegociación del contrato de exportación a México del gas natural del Lote 56 de Camisea, b) el Gasoducto Sur Peruano (GSP), actualmente en construcción, pero que no tiene asegurada la oferta ni la demanda, además que se necesitan adendas a ese contrato para conseguir el financiamiento bancario y, c) la necesidad de contar con un verdadero Plan Nacional de Masificación del consumo de gas natural a nivel energético, industrial, vehicular y, sobre todo, domiciliario.

La semana pasada nos ocupamos del Plan de Masificación (1), destacando la necesidad de que el Estado decida sobre el destino de la molécula para que el gas pueda llegar a los domicilios de millones de peruanos. En este artículo veremos los temas del Gasoducto Sur Peruano, dejando para una próxima entrega la exportación del gas a México, que fuera tema clave en la campaña presidencial.
 
El GSP, que tendrá 1,134 kms de extensión, tiene prevista una inversión superior a los US$ 5,000 millones y transportará gas desde Camisea hasta la costa sur, pasando por Cusco y Arequipa. Se licitó en el 2014 y ganó la buena pro un consorcio formado por la brasileña Odebrecht (55%), la española ENAGAS (25%) y Graña y Montero (20%).
 
Un primer problema surgió cuando el otro postor (un consorcio formado por Sempra, Suez de Francia, Techint y TGI) fue descalificado días antes de la licitación. Sucede que Suez -socia con el 25%- decidió reducir su participación al 2% (dos por ciento), por motivos empresariales lo que, de acuerdo a Proinversión, estaba prohibido por las bases. Los otros socios protestaron por la descalificación y judicializaron su protesta.
 
Los opositores al proyecto GSP afirman que la licitación fue “a dedo” pues hubo “un solo postor”. No es así. Habían dos postores y, desde nuestro punto de vista, el consorcio ganador no tiene la culpa de la defección de uno de los miembros del consorcio opositor. Dicho esto, se ha montado una enorme campaña de prensa alrededor de la ilegalidad de la licitación e, incluso, la Contraloría General de la República emitió un informe en esa línea. Proinversión contestó en febrero pasado afirmando que la Contraloría no tiene razón. Y la cosa está allí, hasta ahora.
 
Un segundo problema tiene que ver con las adendas al contrato que el consorcio GSP le ha pedido al gobierno para poder hacer el “cierre financiero”. No las conocemos en detalle, pero sabemos que implican modificaciones al contrato y son pedidas por los bancos para poderle prestar el dinero a GSP para que termine la construcción del tubo.
 
Pero el proceso de corrupción en curso a Odebrecht en Brasil ha determinado dos cosas: 1) que los funcionarios del Ministerio de Energía y Minas no quieran firmar ninguna adenda con GSP hasta que Odebrecht salga del proyecto, por temor a ser acusados de colaboración con dicha empresa. 2) que los propios bancos también piden la salida de Odebrecht del consorcio pues afirman que si eso no se realiza, sus directorios no aprobarán los préstamos.
 
Odebrecht ha puesto en venta su 55% de las acciones y se espera que ello se concrete en las próximas semanas. De su lado, el nuevo gobierno de PPK viene estudiando las adendas para establecer si las aprueba o no. Este proyecto GSP forma parte, entonces, de todos aquellos que el gobierno quiere destrabar para relanzar la inversión privada, junto con el Aeropuerto Jorge Chávez, el Metro de Lima y el Aeropuerto de Chinchero en Cusco, entre otros.
 
Y ahora viene el tema de fondo. El GSP no tiene abastecimiento seguro del gas que va a transportar. Cierto, aunque usted no lo crea. Ese gas debiera provenir del Lote 88, que se ha comprometido a aportar 400 millones de pies cúbicos diarios, lo que forma parte del contrato. Pero esto hasta ahora no se concreta.
 
El otro proveedor de gas debería ser el Lote 58, que era de Petrobras pero que hace dos años fue adquirido por la estatal China National Petroleum Corporation (CNPC). Esta empresa tiene reservas probables de 2.34 TCF. Pero hasta ahora no se sabe si el consorcio GSP ha conversado con CNPC. Y tampoco se sabe si CNPC quiere transportar sus reservas de gas por el GSP.
 
Ahora bien, la falta de reservas ha hecho que la Contraloría (en el informe ya mencionado) diga que hay irregularidades en el contrato, justamente por ese hecho: se estaría construyendo un tubo que, de repente, no va a tener gas para transportar.
 
Aquí la madre del cordero es, otra vez, que el Perú no es el dueño de la molécula del gas. Dicho de otra manera, nuestros compatriotas del sur se pueden quedar sin gas domiciliario, sin GNV y sin petroquímica, si es que los privados del Lote 88 y de la CNPC decidieran que, por alguna razón, no les conviene llevar su gas al sur por el GSP. Pero aquí no termina el problema, porque la demanda de gas en el sur tampoco está asegurada.
 
¿Por qué? Porque el Estado ha decidido, bajo Humala, que las decisiones acerca de la industria petroquímica –que constituyen un factor central de la demanda del proyecto del GSP-deben estar en manos de los privados. Estamos hablando, de un lado, de un complejo industrial de US$ 6,000 a 8,000 millones en el cual el Estado debiera participar convocando a las empresas del ramo que deseen invertir en el proyecto y, de otro, tomando la decisión acerca de la ubicación del proyecto, que estará situado en algún lugar entre Arequipa y Moquegua, donde ya surgieron algunas disputas territoriales.

Por tanto, es necesario que el Estado: 1) relance el GSP con las adendas correspondientes para que proceda el “cierre financiero”, 2) decida sobre el destino de la molécula del gas del Lote 88 y 58 que abastezcan al GSP y, 3) que tome en cuenta que éste es un proyecto integral que debe considerar: oferta, transporte (el gasoducto que se está construyendo) y demanda, a lo que se agrega que debe organizar las condiciones de inversión de las empresas privadas en el complejo petroquímico. Si eso no sucede, el proyecto corre gran peligro de frustrarse, con lo cual el malestar de la población peruana, sobre todo del sur, crecerá y puede convertirse en un factor de inestabilidad social. Lo que se debe evitar.

(1) Masificar el gas: sigamos el ejemplo bolivianohttp://www.otramirada.pe/masificar-el-gas-sigamos-el-ejemplo-boliviano

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