2016: Año de caída de la inversión minera y el déficit económico para el Perú

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Se tiene previsto para este año una fuerte caída en la inversión minera debido a la falta de megaproyectos. Se estima que dicho monto pase los 7,000 millones de dólares para el año 2015, algo cercano a un descenso del 14% respecto al año 2014. El flujo de inversión en nuevos proyectos ha venido descendiendo desde su pico en 2013 cuando llegó a 9,934 millones de dólares, el 23.6% del total de la inversión privada. No obstante, la situación empeoraría en el 2017 y 2018, ya que para esos años no se concretarían nuevos megaproyectos mineros y el monto de inversión podría reducirse considerablemente, salvo la entrada de proyectos como Tía María, por 1,400 millones de dólares, pero que se estima, a pesar de la retórica de algunos candidatos, social y políticamente inviable.


 
Las causas de la caída
La minería constituye una de las más importantes actividades económicas del país. Esta representa alrededor del 15% del PBI nacional y solo la explotación del cobre representa el 6%. Asimismo, el sector minero constituye aproximadamente el 60% de las exportaciones totales del Perú y paga el 40% del impuesto a la renta corporativo. Si bien durante los últimos años este le dio el soporte necesario al crecimiento económico del país, al finalizar el 2015, ha quedado demostrado que no se puede depender únicamente de dicha actividad.
    
Actualmente, los grandes proyectos mineros se encuentran en la etapa final de construcción de infraestructura y no hay a corto plazo más proyectos de gran envergadura. Así, el 2016 será el último año en el que se ejecutarán los megaproyectos. La esperanza ha sido depositada en Cerro Verde y Las Bambas. Del primer proyecto se espera su ampliación y del segundo, su pronto ingreso a la fase productiva. Se estima que para el 2017 ambos lleguen a su máxima capacidad. Asimismo, se está considerando para este año la producción cuprífera de Toromocho (Junín) y Constancia (Cusco). Dichos proyectos fueron presentados y aceptados hace varios años atrás y finalmente estarían ejecutándose. El problema es que para los próximos años no se tiene previsto inversiones a ese nivel.
 
Pero la caída de la inversión minera no solo es un problema que afecte al Perú y menos aún, es producto solo de los conflictos sociales acontecidos recientemente, como algunos especialistas señalan. Habría que precisar que dicha caída responde a la caída internacional del precio de los metales. Entre el 2011 y el 2012, a nivel mundial se consiguió un gran volumen de inversión y el precio de los metales alcanzó picos históricos. Sin embargo, la situación cambió a partir del 2014, cuando esto empezó a disminuir. Para el 2015 la tendencia se mantuvo. Esto se agudizó con la desaceleración de la economía china, que implicó una brutal caída en el precio del cobre, nuestro producto de bandera, y el reciente incremento de la tasa de interés de referencia de la Reserva Federal de los Estados Unidos (FED). En este contexto, la mayoría de empresas mineras a nivel mundial están reduciendo sus inversiones tanto en mantenimiento como en ejecución de nuevos proyectos.
 
Desafío al 2018
En vista de que este año la inversión minera disminuirá considerablemente, el próximo gobierno tendrá la difícil tarea de evitar el desplome de la inversión privada a partir del 2017. Si bien aún quedan algunos proyectos pequeños en fase de estudio como Oyaechea y Tambomayo, que pueden ayudar a enfrentar esta situación, su inversión es muy baja en comparación a los antes mencionados, puesto que apenas fluctuaría entre US$ 150 y US$ 200 millones.
 
De acuerdo a las proyecciones del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), para este año, la actividad que marcará el crecimiento económico será la infraestructura concesionada. Algunos de esos proyectos son la Línea 2 del Metro de Lima, el Gasoducto Sur Peruano y la refinería de Talara, todos ligados al impulso público de la economía. La ejecución de estos tendrá un mayor impacto sobre la dinámica de la economía peruana, no obstante, la inversión en infraestructura no será suficiente para mitigar los efectos de la disminución de la inversión minera.
 
El 2016 se proyecta como un año de incertidumbre debido a la coyuntura política ya que la elección del nuevo mandatario suele generar preocupación entre el sector privado. Asimismo, el Fenómeno de El Niño y la economía global juegan un papel importante en el futuro del país. Queda en manos del próximo gobernante hallar soluciones a largo plazo para enfrentar la caída de la inversión en el sector minero y la mejora global de la economía peruana que están definitivamente ligadas a la diversificación productiva del país.

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