La propuesta de reactivar el PRONAA ha vuelto al debate electoral como respuesta a la crisis que enfrentan los pequeños productores arroceros. Sin embargo, la experiencia demuestra que este programa terminó favoreciendo principalmente a intermediarios y grandes proveedores. Además, durante el fujimorismo fue cuestionado por graves casos de corrupción y manipulación política. El debate de fondo no es solo el PRONAA, sino la transparencia y el destino de las compras públicas del Estado.

