Perú, luego de su independencia, se constituye como estado, una república democrática, cuyos pilares de su régimen político gubernamental eran la separación de poderes y el presidencialismo. En nuestro bicentenario, ambos no existen realmente, pese a seguir vigentes legalmente, fueron destruidos desde el gobierno mismo. Ni las dictaduras tradicionales llegaron a tanto, como la parlamentocracia mafiosa que hoy gobierna. El régimen gubernamental vigente, realmente existente, el gobierno parlamentario, no tiene ningún sustento legal; ha sido deformado desde dentro, es inconstitucional.