Estamos frente a un mundo de inflación, inseguridad alimentaria, ruptura de la cadena de suministros, crisis energética y franca competición. La economía internacional en el siglo XXI es altamente dependiente de ciertos productos minerales y combustibles, como ocurre con el Medio Oriente y Venezuela para el caso del petróleo, el denominado “triángulo del litio” entre Argentina, Bolivia y Chile, o el caso del cobre en África (Zambia) y Sudamérica (Chile y Perú).