En el Perú, a los jóvenes (población de 18 a 29 años de edad) les cuesta más acceder a empleos de calidad que a los adultos de 30 años a más, lo cual se refleja en sus mayores niveles de desempleo, subempleo (empleo precario), informalidad e inactividad laboral; así como en sus menores ingresos, estabilidad y acceso a la sindicalización y negociación colectiva.