En los índices de corrupción internacionales, el Perú está entre los peores del mundo. Esta patología crónica, se ha agudizado en las últimas tres décadas y extendido por todo el país. El último destape del escándalo y sus tentáculos de favores mutuos en el Ministerio Publico, nuevamente nos ha conmocionado y ha aflorado la magnitud de las cloacas de la corrupción. La indignación es monumental. La gente salió a las calles con ira y seguirán saliendo, razones les sobra.