Si admitimos que el machismo es violencia y expresión relacional de la masculinidad, si aceptamos que la masculinidad se está convirtiendo en referente universal de la igualdad entre los sexos, si convenimos en que hombres y mujeres coinciden en el rechazo a la feminidad…tendremos que reconocer que los llamamientos a “feminizar” no incluyen la necesidad de “desmasculinizar” la cultura, la política, las conductas de hombres y mujeres, la socialización de los niños y las niñas.
