Que el martes 7 de diciembre último, las fuerzas golpistas del congreso hayan sufrido estrepitosa derrota es producto de que la figura presidencial no alcanza el severo deterioro que la reacción esperaba. La calle no lo ha abandonado.
En las últimas semanas, el congreso peruano ha continuado una reforma constitucional al revés, es decir, no a favor de una democratización del Perú sino en contra, tratando de hacer nuestra democracia más limitada y endeble.