Ha regresado en las últimas semanas con fuerza el terruqueo, es decir la descalificación personal y política de cualquiera con posiciones progresistas y/o democráticas, más todavía si se atreve a movilizarse y reclamar sus derechos. Sin embargo, a diferencia de años anteriores, la acusación ha perdido eficacia. Unos han dicho que es el paso del tiempo, que la nueva generación ya no vivió el terrorismo y otros que, también por los golpes recibidos, Sendero Luminoso se ha debilitado drásticamente.