En las últimas semanas, entre el referéndum y el intento de asilo de García en la embajada de Uruguay se han presentado, más que discutido, algunos elementos de una probable reforma laboral.
Las últimas noticias que pueden saberse del Perú, probablemente, son de lo mal que nos va en la política y de lo relativamente bien que va la economía. Sin embargo, nos va mal en ambos. Sumado a ello, el factor laboral, resulta ser uno de los principales dolores de cabeza para el Gobierno y en especial para la ciudadanía.
A un día de finalizar el mes de setiembre, se presentaron en el Congreso de la República –como viene siendo costumbre en los últimos años- un paquete de cinco proyectos de ley, de autoría de la congresista y presidenta del Congreso, que promueven una serie de recorte de derechos laborales de los trabajadores del sector formal. Algunos espacios críticos a estas normas no han dudado en calificar este conjunto de iniciativas como un nuevo “paquetazo antilaboral”.