Hoy, en medio de una ofensiva a fondo –intelectual, mediática, militar- de la derecha más reaccionaria y dependiente, el progresismo (una parte de la izquierda) intenta salir su laberinto, rediseñando su discurso y sus formas de acción, cuando el espacio político fue ocupado por las fuerzas conservadoras, la economía consumista.