Que lo ocurrido en España es histórico es indudable. Hace menos de dos semanas, se logró sacar del Gobierno a Mariano Rajoy y al Partido Popular, lo cual ha supuesto un duro golpe a la corrupción y a la forma corrupta de ejercer el poder que supone, además, un gesto esperanzador que esperemos que salga de las fronteras españolas. Pero, sobre todo, ha abierto la posibilidad a un gobierno progresista.

