Sólo algo es más aburrido que una derrota: los epitafios escritos por los enemigos, y los falsos amigos. Frente a ellos, sólo hay un antídoto: el examen de la realidad, la búsqueda de las causas, retomar energías y volver a caminar.
Para empezar: la izquierda ha sufrido, sufre y sufrirá aún peores derrotas que las del pasado 2 de octubre del 2016. Hoy hemos sufrido una derrota electoral y un golpe de estado mediático-judicial-parlamentario. En el pasado no muy lejano, nos enfrentamos a los homicidios, desapariciones, torturas y golpes militares.