Darle alas al fujimorismo es una estrategia que, un año y tres meses después, ha demostrado que no funciona para que el gobierno de Kuczynski encuentre un poco de estabilidad. Dos diálogos con la lideresa de Fuerza Popular y la entrega de cuatro ministerios (Relaciones Exteriores, Justicia, Salud y Educación) a los allegados al fujimorismo no han amainado en lo más mínimo las bravatas de quienes han sentido una nostalgia noventera.