En el Aaiún, capital saharaui ocupada por la fuerza por el reino colonialista y feudal marroquí circula una leyenda sobre la maldición de Aaiún que cae sobre todos aquellos parlamentarios del mundo que financiados por Marruecos visitan esa ciudad y se prestan con su presencia por acción u omisión para avalar la ocupación ilegal por parte de Marruecos de la capital cautiva saharaui en el Sahara Occidental, África del Norte.