Febrero 2018: Estamos consternados y también unidos en la reacción y defensa de Jimena y de las 11,781 niñas violadas entre el 2011 y el 2016; asumiendo que son cifras de dolor sobre las que hacemos conciencia cada vez que nos asalta la rabia, la indignación y el estupor frente a nuevos casos de horror, producto de la violencia de género que produce el sistema patriarcal. Lo más duro es que las cifras se vuelven relevantes al evidenciarse que no de casos únicos, sino más bien un patrón de abuso permanente.